sábado, 16 de mayo de 2009

El algarrobo


Hace mucho tiempo había un pueblo aborigen que vivia muy feliz, comían de los frutos de la tierra y estaban sanos porque usaban las plantas como medicinas.

Pero la gran riqueza les hizo olvidar sus deberes cotidianos, dejaron de levantar los altares a sus dioses, permitieron que las herramientas de trabajo se enmohecieran y se olvidaron de sus campos. Se dedicaron solamente a las fiestas y las diversiones.

Tuca, la hija del gran cacique, rezaba para que la desgracia no cayera sobre ellos, pero el dios sol, enojado por la pereza del pueblo, arrojó sobre ellos sus poderosos rayos y quemó la tierra, convirtió sus reservas en granos de polvo y escaseó el agua.

Tuca corrió hasta un altar y dejó alimentos, encendió un fuego para quemar hierbas olorosas y rezó a la Pachamama.

Vencida por el llanto se quedó dormida, tuvo un sueño en el cual la diosa Pachamama se le aparecía y le decía: “levántate Tuca, y junta los frutos del árbol que te cobija, y así tu pueblo se salvará y lo llamará con tu nombre.

Tuca se despertó y miró hacia arriba, un árbol gigantesco le había prestado su sombra y de sus ramas colgaban vainas marrones cuya forma nunca haría pensar que servían de alimento. Tuca juntó las vainas y corrió a llevárselas a su gente.

Así conocieron al algarrobo que los salvó del hambre y la perdición.

Fuente: Web de la municipalidad de Mina Clavero

sábado, 9 de mayo de 2009

Pino cordillerano


LEYENDA DEL PEHUEN ERRANTE

Esta leyenda araucana se refiere al pehuén o pino cordillerano cuyo nombre científico es araucaria imbricata, que forma densos bosques en los Andes patagónicos y tiene una semilla grande o piñón, que se recoge en marzo (piñoneada) y que constituye desde tiempos inmemoriales parte importante de la alimentación de los indígenas que habitan esa zona, los mapuches: cuyo nombre significa mapu: Tierra, patria y che: Gente, lo que se traduce como gente de la tierra, autóctona.

Cuenta la leyenda que cierta vez una ñiuke (madre india) viendo que el invierno llegaba y su esposo Kalfü-Kir cuya traducción es lagarto azul, no retornaba al calor de su hogar o ruca (choza araucana), rogó a su hijo le buscara en todo el valle y más allá de las montañas. El koná o joven provisto por su madre de alimentos y abrigos inició la marcha en ese frío ambiente. Un día por fin vio un pehuén , y como no podía seguir de largo sin hacerle una ofrenda colgó de unas de sus ramas los zapatos. Prosiguió su marcha y se encontró con una tribu desconocida que, después de recibirle cordialmente, le robaron y lo ataron de pies y manos para que no pudiese moverse, y quedar expuesto a la furia de nahuel (el tigre): Su madre que presentía la desgracia, salió a buscarlo, y en el camino encontró los restos de su esposo Kalfü-Kir, por cuya razón se cortó los cabellos que cubrían su frente. Luego prosiguió la búsqueda del muchacho. Mientras tanto éste estando a punto de expirar, vio en la lejanía un pehuén y exclamó dolorosamente ¨! Oh, si tú fueras mi madre!, tú bueno y verde árbol de dilatado ramaje! Ñiuke, Ñiuke, ven , ven!... Fue entonces que el pehuén desgarró sus raíces de la tierra y se acercó al indio. Le cubrió con sus ramas, le defendió de las fieras con sus espinas y alejó la nieve que caía sobre su cuerpo. Mientras, llegó la abnegada mujer y le desató las ligaduras haciéndolo revivir con sus caricias maternales. Agradeció ella al árbol su bondad y no sólo le dejó los zapatos que ya le había ofrendado su hijo, sino que le puso los suyos.Entonces emprendieron el viaje de regreso, acompañados por el pino sagrado hasta dónde fue necesaria su protección. Cuando se detuvo, dieron al lugar el nombre de ñiuke, porque el hijo así había llamado al árbol en su agonía, y según se cuenta hombres que no conocieron esto cambiaron el nombre y llamaron al lugar Neuquén, algunos nativos le llamaron Ñudque, pero siempre significa madre. De las semillas desprendidas, los sabrosos piñones, crecieron árboles que como eran descendientes del árbol sagrado, se multiplicaron tan rápidamente que originaron densos bosques, todos nacidos del árbol madre, que recorrió todo el mundo o Mapu para buscar el otro árbol el pehuén macho con el que se sentía emparentado.-

Fuente : www. oni. escuelas. edu. ar

domingo, 3 de mayo de 2009

El cedrón


Hubo una época en el mundo, en que los seres humanos vivían en paz y armonía.
Los conflictos se solucionaban pacíficamente, se disfrutaba del invierno así como del verano. El otoño era una época de recambio y la primavera, de renacer.

Se olía el aire puro, los arroyos y los ríos eran transparentes, estaban llenos de peces que alimentaban a los indígenas que vivían en sus márgenes. En los montes había árboles grandes y hermosos, los pájaros cantaban los designios divinos. Los duendes y los seres elementales hablaban, jugaban, sonreían y compartían sus enseñanzas con los seres humanos.

Los habitantes de estas tierras cosechaban los frutos de los árboles, cazaban para comer y usaban sus canoas para transitar los arroyos y grandes ríos como el Uruguay y el Paraná. Se curaba con las hierbas y con las flores. Disfrutaban al ver las estrellas y reverenciaban a la luna, con ofrendas y ceremonias sagradas.

Este relato sucede en esa época de la humanidad.

Iba terminando el otoño, venía el invierno con sus lluvias y crecientes. Un día, dos niños Caboá y Tupí, fueron río arriba buscando frutos de los árboles. Hacía calor y se avecinaba una tormenta. Ésta los sorprendío y los niños se refugiaron debajo de unos árboles para esperar que pasara. Las aguas del río pasaron de un caudal tranquilo a una corriente que arrollaba todo a su paso. El río se desbordó en plena noche.

Caboá y Tupí se subieron a un Timbó para protegerse. Lloraban angustiados por la situación, veían cómo el agua arrastraba árboles y animales. Todo se transformaba en un inmenso mar. El árbol en el cual se cobijaban cedío a la correntada. Sus ramas sobresalían del agua varios metros y su tronco inmenso servía para que los niños permanecieran sentados. Sobre esa improvisada nave los dos niños emprendieron un largo viaje durante el cual la naturaleza los sometería a duras pruebas.

Entre las hojas del inmenso árbol vieron nidos de pájaros y escondido, mirando fijamente, un yaguareté. La angustia de los niños se acercaba al límite.

El duende del Cedrón llamado Oloxali también viajaba en ese árbol. Era una experinencia que los niños debían pasar para aprender y crecer.

Le dijo Oloxali al yaguareté:
-Has de ayudar a estos niños para que aprendan tu valor.
-Y tú, les darás de comer y les enseñarás a vivir esta experiencia con serenidad y tranquilidad- le contestó el yaguareté.

Luego se acercó a los niños que lo miraban asustados, se refregó sobre ellos suavemente para que se dieran cuenta que los iba a cuidar y ayudar. El duende del Cedrón los miraba desde una rama y le ordenaba al animal cómo socorrerlos. El animal lamía con ternura los pies a los niños. Al ver esto, se fueron tranquilizando. Poco a poco fueron entendiendo el lenguaje del animal, por lo que el miedo se les pasó y durmieron abrazados el resto dela noche.

Paró la lluvia y a la otra mañana, el enorme árbol de Timbó fue siguiendo el cauce del río. Al descender las aguas, Caboá, Tupí, el yaguareté y Oloxalí buscaron refugio. Se metieron dentro de una cueva. Juntaron alimentos durante el invierno. Las criaturas aprendieron muchas cosas del yaguareté y el duende del Cedrón: el valor, la astucia, la serenidad y la paz para enfrentar las situaciones de la vida. El animal les enseñó a cazar y a procurarse alimento, el duende les enseñó a comunicarse con las plantas y las flores para curar sus enfermedades.

Llegó el día en que terminó el invierno, el yaguareté debía seguir su camino solitario, Oloxalí les había enseñado el secreto de las plantas, por lo que ya estaban prontos para enfrentar la vida y sobrellevar las situaciones con valor y serenidad.

Era así como debían volver a sus tierras, con su gente. Habían hecho un pacto con el yaguareté y el duende para aplicar sus enseñanzas. El duende los abrazzó, el animal les lamió los pies, marchándose despacio entre los árboles del monte. Los niños se quedaron mirándolos, tristes y a la vez contentos.

Luego regresaron, pero ya no eran niños, habían crecido. Caminaron mucho hasta encontrar a los suyos, que los esperaban ansiosos. Habían vivido una experiencia que serviría de ejemplo a quienes los rodeaban.

Fuente: Flores para sanar.
Autor : Bernardo Ferrando.

sábado, 18 de abril de 2009

El eucalipto



Originario de Australia " migró " a otras regiones.Se adapta muy bien a casi todo tipo de terreno o región, tanto en pantanos o desiertos.

La leyenda nativa cuenta que en los comienzos de los tiempos un grupo de aborígenes australianos estaban buscando leña para hacer fuego.
Juntaron varios tipos de maderas. Mientras estaban preparándose para hacer fuego, oyeron un sonido muy particular. Con miedo dejaron de hacer el preparativo, pensando que eran sonidos de espíritus malignos.
Pero el sonido resultó agradable y así concluyeron que aquellos pertenecían al el espíritu del viento, que soplaba a través de un tronco de eucalipto ahuecado por las termitas.
Esto es lo que dío origenes al Didqcridoo, un instrumento que se usa en los ritos aborígenes para conectarse con los espíritus de los antepasados.


Fuente: Diccionario de Mitos y Leyendas
Aborígenes australianas.

domingo, 5 de abril de 2009

Más sobre creencias populares...


ABEDUL . Se dice que éste árbol crecía en la entrada del Paraíso. Antiguamente se plantaba la entrada de los establos para ahuyentar a los malos espíritus. Con la misma finalidad también se fustigaba con ramas de Abedul a los delincuentes y dementes. Los esquimales se servían de ellos para confecionar vestidos, construir piraguas y elaborar cuerdas, pues su corteza se mantiene muy bien por contar con una sustancia conservadora, la Betulina, casi indestructible. Los antiguos pastores utilizaban su corteza para elaborar sus calzados.
En Escocia se han encontrado en enterramientos de varios siglos, cortezas en perfecto estado.
Por el contrario su madera es muy vulnerable utilizándose para hacer papel y tinta de imprenta. En la antigua Roma el Abedul era símbolo de poder y autoridad, empleándose sus ramas para adornar las cabezas de las personas importantes, denominándose fasces, de dónde deriva el vocablo fascista.

ENCINA. Las Dríades, espíritus femeninos de la naturaleza o ninfas, habitan sobre ellas.
Era símbolo de humanidad para los griegos y sus hojas susurraban el lenguaje misterioso de los Oráculos ( respuestas de los Dioses a los sacerdotes ) .
Tiene gran longevidad esta especie, la cual puede alcanzar el milenio.

sábado, 28 de marzo de 2009

Creencias populares sobre los árboles.

- ABEDUL Plantado en las cercanías de las casa sirve de amuleto contra la adversidad, a tiempo que protege de los malos espíritus.

-ACEBO Es el símbolo de la previsíon y de la buena suerte guardar algunas hojas acompañando los ahorros.

-AVELLANO Se plantan Avellanos en los linderos de las casa para preservarlas de los maleficios.

-FRESNO Ahuyenta el rayo y las tormentas; también las culebra. De la sombra decía Plinio que era " tan aborrecida de las serpientes, que antes atravesarían por el fuego que por ellas ".

-HIGUERA Asegura la tradición blíblica que las hojas de la Higuera sirvieron para cubrir la desnudez tras el pecado original.

-LAUREL Ahuyenta los malos espíritus de la casa. Se le atribuye al bendecido el Domingo de Ramos gran eficacia si se le coloca en las cabeceras de las camas, en las puertas y en los sembrados, como medida para sentirse bien anímicamente.

-NOGAL Por su tradición, se le teme como responsable de caídas de rayos cerca suyo. La sombra del Nogal es nociva para la salud. " Enferma a quiénse sienta o duerme en su círculo".

-ROBLE Sana a los enfermos que pasan por sus hendiduras, libra a los que padecen enfermedades contagiosas y tiene un caracter purificador. El mismo caracter se le atribuye a la Encina.

-SAUCO Conocido cómo Sabugu, Beneito... sus flores, recolectadas en el anochecer o amanecer de San Juan gozan de excepcionales virtudes medicinales.

-TILO Simboliza el amor y la fidelidad. Es una costumbre extendida, la de plantar un Tilo el día de la boda.

Fuente: Inciclopedia Wikipedia.

domingo, 22 de marzo de 2009

El Tejo . Mitología asturiana.


El Tejo (Texu) es árbol sagrado de los astures, por excelencia, el árbol sagrado de la mitología asturiana, pues representa el vínculo del pueblo asturiano con la tierra, con la religión antigua, con los antepasados. Además, es un árbol de gran sentido religioso, encontrándosele al lado de muchas ermitas y cementerios asturianos. Pero es también el árbol de la oscuridad, de la penumbra, de la muerte. Con veneno de tejo se suicidaban los guerreros astures antes de ser derrotados y caer en la esclavitud. Así, en la batalla del Monte Medulio los astures se dieron muerte con la espada, el fuego, y el veneno de tejo. El Tejo simboliza por tanto el paso al Otro Mundo y por ello hoy goza este árbol de gran importancia en las celebraciones del Día de Difuntos, donde se lleva a los difuntos una rama para que les guíe en su retorno al País de las Sombras. El vínculo entre el tejo y el mundo de los muertos es reconocido no sólo en Asturias, sino en otras tierras célticas del occidente europeo, como Bretaña o Irlanda, donde era costumbre plantar tejos en los cementerios en lugar de cipreses, y se creía que las raíces de dichos árboles alcanzaban la boca de los muertos enterrados en sus tumbas.

Fuente: http://es.wikipedia.org /